"Stalin no es un pensador, ni un escritor, ni un orador. Tomó posesión del Poder, no valiéndose de sus cualidades personales, sino con ayuda de una máquina impersonal. Y no fue él quien creó la máquina, sino la máquina quien lo creó a él"
La "Historia de la revolución rusa" de León Trotsky está considerada el trabajo más serio y riguroso jamás escrito sobre este evento que cambió la historia de la humanidad.
Escrito en Prinkipo, en su tercer exilio, entre 1928 y 1931, Trotsky no sólo establece los hechos históricos -deformados por el estalinismo- y de los cuales fue directo protagonista. También los explica desde el punto de vista del materialismo histórico convirtiendo la obra en una brillante aplicación del método dialéctico al estudio de la historia.
Me preguntáis si el sistema soviético imperante puede ceder ante un "tercer" tipo de sociedad, ni capitalista ni socialista. Urbahns cree que éste es de hecho el "capitalismo de estado", e identifica al sistema soviético con el capitalismo fascista regimentado. [2] Olvida una diferencia muy sutil: el fascismo encierra las fuerzas productivas altamente desarrolladas dentro de los límites del estado nacional y frena su desarrollo posterior. El sistema soviético, incluso en su forma actual, imparte a las fuerzas productivas un ritmo de desarrollo jamás alcanzado anteriormente. Así, Urbahns se muestra incapaz de diferenciar lo que es históricamente progresivo de lo archirreaccionario.
Veo que no compartís la formulación de Urbahns. Pero creéis que la burocracia soviética, al desarrollarse, podría adaptar las formas de propiedad a sus propios intereses, hasta el punto de convertirse en una nueva clase dominante. No especificáis cuales son esas nuevas formas de propiedad. Os limitáis a la afirmación general de que la evolución es fuente inagotable de formas y formaciones nuevas.
En esta formulación general, me resulta tan difícil el aceptar o el rechazar la "tercera" posibilidad, porque se deben abstraer demasiados factores, principalmente los que condicionan nuestra actividad revolucionaria.
La Revolución de 1905 no fue sólo “el ensayo general de 1917” sino también el laboratorio del cual salieron todos los agrupamientos fundamentales del pensamiento político ruso, donde se conformaron o delinearon todas las tendencias y matices del marxismo ruso. [2] El centro de las polémicas y diferencias lo ocupaba naturalmente la cuestión del carácter histórico de la revolución rusa y los caminos que tomaría su desarrollo en el futuro. En sí y de por sí esta guerra de concepciones y pronósticos no se relaciona directamente con la biografía de Stalin, quien no tuvo en ella ninguna participación independiente. Los pocos artículos propagandísticos que escribió sobre el problema carecen del menor interés teórico. Montones de bolcheviques, pluma en mano, popularizaron las mismas ideas con mucho más habilidad La explosión crítica de la concepción revolucionaria del bolchevismo, por su misma naturaleza, tendría que haber formado parte de una biografía de Lenin.
Sin embargo, las teorías sufren un destino propio. Si bien en la época de la primera revolución, y posteriormente hasta 1923, cuando se elaboraron y aplicaron las doctrinas revolucionarias, Stalin no sostuvo ninguna posición independiente, desde 1924 en adelante la situación cambia abruptamente. Se abre la etapa de la reacción burocrática y de la revisión drástica del pasado. La película de la revolución se proyecta al revés. Se someten las viejas doctrinas a nuevos enfoques y nuevas interpretaciones. De manera a primera vista bastante inesperada se traslada el centro de la atención a la concepción de “la revolución permanente”, a la que se presenta como fuente de todos los desatinos del “trotskismo”. Durante varios años la crítica de esta concepción conforma el contenido principal del trabajo teórico -sit venio verbo [si es que se puede usar tal palabra]- de Stalin y sus colaboradores. Se puede decir que todo el stalinismo, considerándolo en el plano teórico, se desarrolló a partir de la crítica a la teoría de la revolución permanente tal como fue formulada en 1905. En esta medida, no puede dejar de aparecer en este libro, aunque sea en forma de apéndice, la exposición de esta teoría en sus diferencias con las de los bolcheviques y mencheviques.
Las épocas reaccionarias como la que estamos viviendo no sólo desintegran y debilitan a la clase obrera y su vanguardia, sino que también rebajan el nivel ideológico general del movimiento y retrotraen el pensamiento político a etapas ya ampliamente superadas. En estas circunstancias, la tarea más importante de la vanguardia es no dejarse arrastrar por el flujo regresivo, sino nadar contra la corriente. Si la relación de fuerzas desfavorable le impide mantener las posiciones conquistadas, por lo menos debe aferrarse a sus posiciones ideológicas, porque éstas expresan las costosas experiencias del pasado. Los imbéciles calificarán esta política de “sectaria”. En realidad, es la única manera de preparar un nuevo y enorme avance cuando se produzca el siguiente ascenso de la marea histórica.
La reacción contra el bolchevismo y el marxismo
Las grandes derrotas políticas provocan inevitablemente una reconsideración de los valores, que generalmente procede de dos direcciones. Por un lado, la verdadera vanguardia, enriquecida por la experiencia de la derrota, defiende la herencia del pensamiento revolucionario con uñas y dientes y, sobre esta base, trata de educar a los nuevos cuadros para las próximas luchas de masas. En cambio, los rutinarios, los centristas y los diletantes hacen todo lo posible por destruir la autoridad de la tradición revolucionaria y por volver en busca de un “Nuevo Verbo”.
Podríamos señalar una gran cantidad de ejemplos de reacción ideológica la mayoría de los cuales toman la forma de la postración. Toda la literatura de las internacionales Segunda y Tercera y de sus satélites del Buró de Londres, consiste esencialmente en tales ejemplos. Ni sombra de análisis marxista. Ningún intento serio por explicar las causas de la derrota. Ni una palabra nueva acerca del futuro. Nada más que lugares comunes, conformismo, mentira y, por encima de todo, preocupación por la supervivencia de la burocracia. Basta olfatear diez líneas de Hilferding o de Otto Bauer para sentir el hedor de podredumbre [2]. En cuanto a los teóricos de la Comintern, ni siquiera vale la pena mencionarlos. El célebre Dimitrov es tan ignorante y trivial como un tendero con un jarro de cerveza. Los intelectos de esta gente son demasiado holgazanes como para renunciar al marxismo: lo prostituyen. Pero éstos no son los que nos interesan aquí. Vayamos a los “innovadores”.
Guillermo Almeyra Agosto 2007 (Guillermo Almeyra es profesor investigador de la UNAM y columnista y editorialista del diario " La Jornada" de México)
Una corrección apresurada de mi artículo anterior sobre Trotsky antes de enviarlo permitió que se publicase que había sido asesinado hace 47 años, en vez de 67. Muchos lectores corrigieron por su cuenta, pero igual les ofrezco disculpas a todos. En ese artículo hablaba de lo que sigue siendo válido en Trotsky; en este, por el contrario, mencionaré brevemente lo que a mi juicio ya no lo es.
Después del derrumbe de la Unión Soviética -previsto por Trotsky en La revolución traicionada, ya en 1936-, después del terrible desprestigio de la palabra comunismo causado por los Stalin, los Pol Pot, los Ceausescu, los Mao y sus seguidores, después de las modificaciones profundas causadas por la derrota del movimiento obrero a escala mundial por la mundialización dirigida por el capital financiero, con su secuela terrible de desocupación, emigraciones, caída brutal del ingreso, supresión de conquistas sociales históricas, y después de la reanudación del más feroz colonialismo y del apartheid (en Palestina), de las guerras coloniales imperialistas (Afganistán, Irak) y del ingreso sin frenos del capitalismo en China, Vietnam y las repúblicas que antes formaron la ex Unión Soviética, ¿qué ha demostrado ser erróneo o qué pasó a ser obsoleto en el pensamiento de Trotsky?
Guillermo Almeyra Agosto 2007 (Guillermo Almeyra es profesor investigador de la UNAM y columnista y editorialista del diario " La Jornada" de México)
¿Qué sigue siendo válido en el pensamiento de Trotsky, quien fue asesinado en México hace 47 años y hoy reaparece como referente teórico en importantes círculos cubanos y hasta en los discursos de Hugo Chávez?
En primer lugar, la teoría de la revolución permanente, elaborada con Parvus a raíz de la experiencia de la revolución rusa de 1905, la cual tornó claro que, en los países dependientes y donde no se han conseguido la liberación y la unificación nacional, la revolución agraria, la plena vigencia de los derechos democráticos ni se han sentado las bases para una república, todo eso no va a ser obtenido bajo la dirección de la burguesía, la cual depende estrechamente del imperialismo y es débil e incapaz, sino que debe ser conquistado por una alianza entre obreros, campesinos y explotados y oprimidos de todo tipo (pueblos originarios, minorías nacionales oprimidas, desocupados). En nuestra época, cuando la inmensa mayoría de la humanidad no ha conseguido aún las conquistas de la Revolución Francesa y, en escala mundial, asistimos a la lucha por repetir la hazaña de los sans-culottes en 1789, esa revolución democrática, para triunfar, debe ir más lejos, ser anticapitalista, desarrollarse en forma socialista.
"Sería ridículo, absurdo e incluso estúpido hasta más no poder, pretender que el arte permanecerá indiferente a las convulsiones de nuestra época. Son los hombres los que preparan los acontecimientos, son los hombres los que los realizan, y los acontecimientos a su vez actúan sobre los hombres y los cambian. El arte refleja, de forma directa o indirecta, la vida de los hombres que realizan o viven los acontecimientos".
En esta obra León Trotsky comenta la situación de la cultura antes de la revolución, analiza al detalle la situación del arte y de la cultura revolucionarios y da un repaso a todos los movimientos literarios así como a los principales escritores del momento.
Ahora disponible en formato PDF tras corregir algunos errores de edición en la versión web anterior.
León Trotsky 18 de enero de 1937 (Respuestas al periódico Der Weg)
Antes de tratar de responder a sus preguntas, debo advertirle que desgraciadamente no tuve ocasión de aprender la lengua judía, que por lo demás se desarrolló cuando yo ya era adulto. No tuve, pues, ni tengo posibilidad de seguir la prensa judía, lo que me impide dar una opinión precisa sobre los diferentes aspectos de un problema tan importante y tan trágico. De modo que mi respuesta no puede pretender tener ninguna autoridad. Con todo, trataré de decir lo que pienso.
He leído por primera vez en Le Lutte de Classes* la declaración del llamado "Bloque Obrero y Campesino", bajo cuyo nombre actúa la Federación Comunista Catalanobalear. Es de suponer que el documento esté traducido en La Lutte de Classes de un modo completo y justo. El documento en su totalidad, desde el comienzo al final, produce una impresión lamentable. Todo lo que he escrito en mi último trabajo "La revolución española y sus peligros" contra la política oficial de la I. C. en la cuestión española, se aplica por completo a la Federación Comunista Catalanobalear. Aún más; esta última comete errores a los cuales la dirección de la I. C. ha renunciado ya, por lo menos en palabras.
Actualmente la juventud siente honda preocupación por el peligro de guerra. Y con razón. Son sus cabezas las que están en juego.
Los marxistas revolucionarios repudiamos totalmente las prescripciones antibélicas de los dirigentes de las internacionales Segunda y Tercera. Predican el "desarme" y la "concordia" por intermedio de la Liga de las Naciones. Esto significa que creen en la posibilidad de cambiar la naturaleza del capitalismo mediante reformas pacíficas, dado que la lucha armada entre los estados capitalistas es tan inherente a su naturaleza como lo es la competencia entre los capitalistas individuales o sus trusts. Hay personas que se autotitulan Socialistas o Comunistas y caracterizan al estado capitalista como estructura imperialista de cabo a rabo, pero a la vez creen en la Liga de las Naciones, es decir, el mercado de valores de los estados imperialistas.
Para los marxistas, la lucha contra la guerra coincide con la lucha contra el imperialismo. Esta lucha no se libra mediante el "desarme" sino mediante el armamento del proletariado para el derrocamiento revolucionario de la burguesía y la instauración de un estado obrero. ¡Nuestra consigna no es la Liga de las Naciones sino los Estados Unidos Soviéticos de Europa y el mundo entero!
Este libro fue escrito cuando el poderío de la burocracia soviética parecía inquebrantable y su autoridad indiscutible. El peligro del fascismo alemán atraía naturalmente la simpatía de los medios democráticos de Europa y de América hacia los soviets. Generales ingleses, franceses y checoslovacos participaban en las maniobras del Ejército Rojo y cantaban loas a oficiales, soldados y técnica.
Estas alabanzas eran perfectamente merecidas. El nombre de los generales Iakir y Uborevich, comandantes de las divisiones militares de Ucrania y de la Rusia Blanca, era citado con respeto en las páginas de la prensa mundial. En el mariscal Tujachevski se veía, con toda razón, al futuro generalísimo. En esos momentos, numerosos periodistas extranjeros de “Izquierda” y no solamente del tipo de Duranty, sino también algunos perfectamente conscientes, escribían extasiados sobre la nueva Constitución soviética como “la más democrática del mundo”.
EMANACIONES DE MORAL
En épocas de reacción triunfante, los señores demócratas, social-demócratas, anarquistas y otros representantes de la izquierda se ponen a desprender, en doble cantidad, emanaciones de moral, del mismo modo que transpiran doblemente las gentes cuando tienen miedo. Al repetir, a su manera, los Diez Mandamientos o el Sermón de la Montaña, esos moralistas se dirigen, no tanto a la reacción triunfante, cuanto a los revolucionarios perseguidos por ella, quienes, con sus "excesos" y con sus principios "amorales", "provocan" a la reacción y le proporcionan una justificación moral. Hay, sin embargo, un medio tan sencillo y seguro de evitar la reacción: el esfuerzo interior, la regeneración moral. En todas las redacciones interesadas se distribuyen gratuitamente muestras de perfección ética. La base de esta prédica falsa y ampulosa la constituye la pequeña burguesía intelectual.
Edición original en formato electro:
Marxists Internet Archive
(http://www.marxists.org)
Esta edición
Proyecto Espartaco 2000 ? 2002
(http://www.espartaco.cjb.net)
Estudiar las brillantes aportaciones de Trotsky al cuerpo vivo del marxismo es, más que una necesidad, una obligación para cualquier activista obrero. Los análisis de Trotsky, realizados hace más de medio siglo, se han visto confirmados por el acontecer histórico.
Sin duda alguna, el marxismo de nuestra epoca, la época de la globalización imperialista y la transición al socialismo, no ha podido encontrar mejor interlocutor. Trotsky no sólo combatió duramente en las jornadas revolucionarias de 1905 y 1917, sino que ocupó una vital posición dirigente en ambos procesos.
El trotskismo fue un concepto inventado por el estalinismo para intentar separar las ideas de Lenin de las de Trotsky. Éste jamás aceptó el término. De hecho, los trotskistas en vida de Trotsky, se hacieron llamar bolchevique-leninistas o también comunistas internacionalistas.
Los trotskistas siempre han pertenecido al movimiento comunista internacional, considerándose una rama del mismo, precisamente aquella que más fielmente ha defendido las ideas del bolchevismo y de la Revolución de Octubre.
Microdocumental de 6 minutos de duración que narra la vida del Che Guevara. Entre otras cosas, repasa su coherencia revolucionaria y su internacionalismo, y analiza la táctica del foco guerrillero y el guerrillerismo.
Con ocasión de nuestro primer millón de visitas vamos a ir mejorando y ampliando nuestra biblioteca. Aquí presentamos un adelanto de nuestros libros virtuales:
¿Quiénes somos? MARXISMO EN RED es un Sitio Web en español orientado a la divulgación del marxismo, el conocimiento e intercambio de materiales de la izquierda revolucionaria internacional y el comentario de noticias y opiniones. Esta web se identifica con la lucha de la clase trabajadora y de los pueblos contra el imperialismo y el capitalismo en la perspectiva de construir una sociedad basada en la democracia obrera y el socialismo. En este sentido, MARXISMO EN RED pretende ser un canal para la denuncia social y para el debate compañero y militante y sus páginas están abiertas a todas las aportaciones que provengan de la izquierda de todos los rincones del mundo, especialmente Latinoamérica y el Estado español. ...sigue